lunes, 17 de agosto de 2015

Vía Black and White. Pequeño Galayo.




Han pasado dos años desde que no subía a trepar a Galayos. David el guarda del Victory me recomendó la vía de la que hablamos; la Black and White. Obra de Paco Aguado (Calavera) Mayayo (no hace falta presentación), Lupión y Arévalo. Año 1980 y la fiebre de la escalada limpia sin clavos.

Con la subida fallida del Viernes y el tormentón llegamos el Sábado después de la cuestarraca. Una vía para la tarde al calor del sol puede ser ésta.



En primer plano el dedo de mi colega y luego nosotros disfrutando de la vía.

Maravillosa vía, excelente. Limpia de seguros (solamente un clavo) todo a montar. Estética y con mucho ambiente. Es raro que no se repita mucho, pero a ver si con el croquis la gente se pasa a visistarla. No es muy exigente si nos escaqueamos del último largo; donde hay un paso picante de 6a. Nosotros al ir a ciegas con la reseña de la guía antigua de precisamente Lupión, al no conocer bien el recorrido y sin tener ni p.idea subimos por la placa Hernán-Rivas, también algo expuesta pero mucho más fácil (Vº)


En el paso de los garbanzos. Muy útil el Totem-cam Azul para proteger el paso.


Sin duda volveré a repetirla a rematar ese largo final y como no volver a disfrutar de la calidad y belleza de sus pasos. Juego completo de friends hasta el 3 de Camalot. Un juego de empotradores imprescindible. Vamos.. el típico "portamaterial" para trepar en Galayos.


¡Cumbre!



Parece que seguimos disfrutando. ¡Menos mal!



viernes, 17 de julio de 2015

Escalada clásica hoy.





Intentando recuperar el sabor de lo pasado. Tras la estela que dejaron los pioneros nos disponemos a pasar un fin de semana en la inigualable Pedriza de Madrid.

Quedamos el viernes después de comer, y como siempre subimos cargados de todo. Esta vez no podía faltar el vino, la buena comida y las aventuras. Una buena manera de acercarnos a las vivencias de nuestros abuelos es ir a dormir al Tolmo. Hoy en día, en fin de semana se hace difícil pues todos acuden en masa a la Pedriza y no es agradable que te despierten al alba corredores, senderistas o una excursión de scouts (están todos en su derecho de pasar por allí).

Por lo tanto dormir en el Tolmo lo dejaremos para los días entre semana; nos vamos a su hermano pequeño: el Tolmete. Que es menor en tamaño pero también tiene sus buriladas, su vivac, sus maceados y como no; la putas pintadas de los ignorantes. También es un sitio más discreto y permite algo de privacidad.




Tras copa y copa de vino, copiosa cena y divertidísima conversación, alguien pretende hacer alguna burilada por ahí cerca. Se me ocurre tentarles con la estúpida idea de hacer una ascensión nocturna al Tolmo por la normal. Lo peor no es que se me ocurran esas ideas, es que... ¡mis amigos me sigan en ellas!



Con toda la caraja sacamos cuerdas, cintas y estribos. Bajo una tenue luz de una luna casi llena subimos todos los amigotes a tan malograda roca; pero a la vez poseedora de un encanto total.

Con la pequeña luna de fondo


A alguno le pesa más el vino y decide dormir en tan plácida cumbre.

Es que nuestro amigo, había dormido poco la noche anterior.


Risa tras carcajada y tambaleo peligroso logramos todos llegar. Gracias a nuestros ángeles de la guarda bajamos al suelo después de una aventura que te acerca más a nuestra idea de las escaladas antiguas. Cuando aquellos jóvenes de barrio que ansiaban la libertad del campo al estar alejados de sus progenitores, hacían sus fiestas, sus escaladas nocturnas, sus desmadres en... la Pedriza.

Con lo cual, entre pitos y flautas caemos en la cama algunos a las cuatro de la mañana y otros con más cachondeo a las cinco. Amanece y nadie se quiere mover evidentemente.
Hasta las once de la mañana, no decidimos empezar a desayunar. Había que intentar escalar la vía Mogoteras del Pájaro unos y la Pulga-Enanos otros.

Al final nos pertrechamos los de la Mogoteras, pero la tormenta inminente que viene nos hace recapacitar. Algunos bajaban con mucha prisa de los largos intermedios del Pájaro al escuchar los truenos.

Amenaza tormenta y la gente rapela.


Intento tentar a algún compañero para escalar algo pues se ha quedado una tarde estupenda. Nadie quiere nada. 


Aquel Sábado de siesta y risas decidimos ir a visitar el refugio Giner. Allí nos atiende el guarda amablemente como siempre y sacamos unas latas a la terraza tan buena que tiene. Cenamos pronto y seguimos con el buen vino. La cálida luz amarilla que torna naranja nos reconforta y nos hace dialogar de temas irrelevantes y muchas veces bastante trascendentales. No hay mejor manera de conocer a tus amigos que allí.


La noche es fresca aún, estamos en el último día de Mayo. Amanece y las ganas de hacer una buena escalada ya se notan. Subimos al pájaro dos cordadas con intención de meternos todos en la Mogoteras. A ver si no hay buitre y podemos hacerla.

Menudas ideas tenemos... claro que hay buitre. No podemos subir, hay que respetar e intentar no hacerse el loco. No mola.

Plan B. La vía Pulga-Enanos que discurre paralela a la sombra pero sin ninguna buitrera donde molestar a sus moradores.





Esta cara es norte, musgosa y tenebrosa. La vía posiblemente no la repitan desde que se sacó el croquis de VC, porque a la gente eso de musgo y compromiso no le gusta.

El comienzo en travesía fácil con un flanqueo asegurado y una breve chimenea-espolón nos dejan en una reunión muy cómoda. Frente a nosotros un diedro desplomado, con doble fisura y el maldito musgo. Mucho musgo.


Comienzo de la travesia.




Óscar se dispone a subir este largo en libre, ya que tiene buena pinta. Y así lo hace, no sin tremendo esfuerzo. Es un largo raro, porque vas como en oposición de chimenea, mirando al exterior y empotrando puño derecho. Pensamos que andará sobre el 6c/+ pero no tenemos ni idea. Si se limpia un poco, será más fácil. Aún así, largo guapo y clásico: como nos gusta.

Nacho en el último tramo del segundo largo



Se remata el largo con una chimenea que nos deja en una curiosa terraza al lado de lo que se conoce como "la pirámide"
Ante nosotros la famosa burilada, efectivamente algo costrosa que te pondrá el corazón a mil si se recoloca algún mosquetón. Una entrada divertida de no fallar, y una salida amable nos deja entre la Muela y el cuello del Pájaro.

Comienzo de la burilada










Bonita salida de la burilada.




Aquí viene una gran duda y un buen inconveniente. No vemos claro por dónde seguir. Los croquis de toda la vida hablan de una zancada y enseguida te montas en el cuello del Pájaro. Pero lo que se ve no es evidente. Por eso montamos reunión en el último largo de la vía Sombra y Luz. De allí hacemos un rápel pendular a la Manolo Marchal, que enlaza con la Oeste clásica del citado risco. Se da un toque clásico a ésta maniobra que nos inventamos ante la incertidumbre y la torpeza de no saber cómo cojones subir.

Veo que siguen con las guerras de siempre y falta alguna chapa, que posiblemente alguien necesite. Las quitan en IVº grado, pero no las quitan cuando se pone la cosa jodida. Son los valientes de pastel.


Antecumbre del Pájaro. Antaño en este tramo, había una cadena que permitia subir "casi andando" a la cima.



Salimos por donde siempre, hacemos cumbre relajados y sin nadie. El pájaro es nuestro, y ciertamente pertenecemos a él debido a esa obsesión por disfrutar de sus vías.

Bajamos al campamento, a la sombra de un bosque muy agradable pensando en futuros proyectos. Un breve bocata que a poco no tomamos. Un zorro astuto me levantó la poca comida que me quedaba. Les encantan las pasas, no dejó ni una. En cambio probó las pipas peladas con barbacoa y eso no le gustaba al jodio.

Bajada a canto-co y breve refresco. Nos tratan bien en el Montañero. Otro finde más a la antigua usanza, rescatando valores en el olvido.







martes, 9 de junio de 2015

Arqueología Vertical



Los clavos del padre.

Pincha aquí para ver material antiguo.






http://verticalarchaeology.com/









viernes, 1 de mayo de 2015

Cuatro días en la Pedra








No hay otra manera de conocer bien la pedriza. Ya no me digas más. Ni subir un día ni dos ni ná... no hablemos de "jornadita express" de subo y bajo. No aprovechas, no sientes, no vives y no entiendes la Pedriza si no duermes en su suelo. Si no te acuestas con olor a leña en el saco, si no calientas agua que has pillao en el arroyo, si no escuchas el amanecer y sientes el alba.

Si ves que el concepto tiempo no existe, te dejas llevar por la tranquilidad. Cuando cualquier hora es buena para hacer cualquier vía que tengas cerca. Lo mejor es aprovechar las ultimas luces de la tarde. Mágico momento donde las escaladas saben aún más. Es justo cuando "los que no se quedan arriba" bajan y ya, no se puede escuchar nada que no sea normal.

Tranquilo, no hay preocupaciones. Todo está en la ciudad y estás muy lejos de allí.

Conoces bien a tus compañeros, los entiendes y vas viendo sus cojeras o goteras. Todos tenemos nuestra patada. Lo bonito es tolerarla; porque si no eres capaz... mejor no quedar. 

Se crean lazos, vínculos donde se asientan las amistades que duran años. Todo ello en el mejor marco posible: la montaña. 

Y si aún crees que es mejor bajar a "Cantoco"  ver a los putos Kumballas (que están en su derecho de disfrutar claro) dormir allí tirado escuchando ruidos de motor y sutiles olores a gasolina...vale, quédate allí y no subas. Allá tú.

Te ahorras el macuto de treinta y tantos... y prescindes de cargar con material (el justo) y mucha comida. También evitar el dolor de espalda, los jadeos en medio de una cuesta y como no, la negrez de las uñas el último día. Todo se va cuando en la ducha el sumidero canaliza el agua negra. 


Pero muchas cosas se quedan y de ellas gozas tanto que tarde o temprano volverás.

¿Motivos? Todos.


Pedriza posterior.




Día primero: movida del colega, salimos tarde aproximación a la zona y búsqueda de vivac y agua. Lo normal.


Día segundo: Santiago Hernández (pedricero de los buenos y asiduos) nos recomienda su vía a la Pared de Santillana. La vía de Paco el Sastre. Una vía muy curiosa que reequipó el mismo autor (¡Gracias!)



Comienza con un par de pasos de A0 o un libre curioso de 6a+... o más jaja y se pasa a un canalizo que hay que saber gestionar. Reunión en setas y ahora viene el largo guapo. Vertical, placentero y fácil. Reunión en seta otra vez.

El siguiente largo es diagonal a derechas. Muy molón y con ambiente.


Día segundo: Nos vamos al Gran Molondrio. La vía es la "Mayayo". Otra más para la colección, porque hay unas cuantas en la Pedra y son muy curiosas aparte de bonitas. Comienza en la cara Noroeste del risco bajo su sol dibujado en la roca. Seña característica de las vías de este autor.
Hay un error en la guía de Luján y Zapata que te marca el comienzo en unas chimeneas canalizo de la cara sur. Pues no es por ahí, no.











Llegas a una repisa con un buril bien salido. Una placa con un maceado y un pasito te lleva a una pequeña travesía hasta la siguiente reunión. Es confortable.




Ahora viene el largo guapo, una placa a pelo con un canalizo molón hasta una seta. Paso de colocarse y listo; espera que viene lo chungo (te creías que ya). Entrar a una chimenea desplomada. Se abriría en A1 con buriles. Ahora es 6c de apretar en una huevera del interior. Chimenea tiesa a la cumbre, cuanto más por fuera más fácil. Reunión limpia.




El descenso del risco, ahora más cómodo y seguro es bajar desde el rápel que ves en la cumbre de la cara Sur. El primero de 35 metros y el segundo de otros 30mtrs. Más o menos, a ojo.




A la izquierda el rápel.



Día tercero: Nos bajamos a dormir al Laberinto. Pero ya ahí... escalar es otra historia.
El compañero quiere hacer la Ayuso del Cancho Amarillo. Yo ya la tenía, y ésta es de esas que haces con un miedo de cojones pero luego no es para tanto. También hay que tener ojo y que le toque el largo guapo al compañero. (Evidentemente me lo monté así) Primer largo con unos pasos rarunos para ser Vº jejeje Reunión en las argollas y la sirga.



El siguiente, pues más de lo mismo. Un diedro con clavos y que parece que desploma pero no. Reunión en dos spits M-10 con cable de acero (rollo Pérez)

Y ahora la famosa chimenea donde la gente o se baja, o sufre o se la goza. Un poco de las dos últimas. Mi colega se ha subido un Big-Bro que ha pillado en oferta. El mío como siempre lo dejo en casa, así no lo gasto que está muy caro; y mis dos friends grandes me tienen castigado sin ellos. Ya no se los dejo a nadie.

Comienza con unos pasos fáciles, gracias a los pies exteriores. Pero ya te toca meterte dentro. La clave es ir despacito y respirando (como casi todas las chimeneas perras de la Pedra) Reunión en la fisura de salida.

Ahora puedes bajar por los rápeles azules de Guirles o pasarte a la otra cara a la "U" de la Mococlimbing de Fámobil.


Pollastrón. También conocido como la Loncha.



Ya bajamos a Cantoco. Nos quedaríamos más pero las responsabilidades nos llaman. Me gusta volver a la Pedra y ver que sigue igual todo. Ojalá que sea así por muchos años.




PD: Por cierto, gracias al Papila. Él ya sabe porque.



martes, 18 de noviembre de 2014

Ciclo Conoce la Montaña. Enero a Junio de 2015







Vuelve el esperado ciclo de conferencias. El año pasado fue muy interesante y nos lo pasamos muy bien. Intentaremos no faltar a ninguna.





Programa (segundos y cuartos Miércoles de cada mes, a las 19:00 horas)






21 enero: Cesar Pérez de Tudela. Siempre escogí lo difícil.

28 enero: Carlos Soria. Reflexiones sobre mis últimas expediciones.

11 febrero: Nicolás Ortega Cantero. La herencia de Francisco Giner de los Ríos: naturaleza, cultura, paisaje.

25 febrero: Cecilio López y Luis Díez. Exploración y rescate. Trabajo en equipo.

11 marzo: Alfredo Merino. Noticias de las alturas. Del boca boca a las redes sociales.

25 marzo: Jesús Gálvez. Gran Bóveda de Salto del Ángel: primera ascensión.

15 abril: Pedro Nicolás. La montaña en una vida.

29 abril: Francisco Caro "Mogoteras". El sexto grado antiguo.

13 mayo: José Carlos Rodríguez Lafuente. De qué hablo cuando hablo de los caminos del Guadarrama.

27 mayo: Carlos Suárez. Morir por la cima.

10 junio Julio Vías. Sierra de Guadarrama: un paisaje humano.

24 junio Ezequiel Conde. Los tres macizos de Picos de Europa.






Recordad que hay que confirmar la asistencia.







domingo, 27 de julio de 2014

Las vías de Teógenes. Vía Normal Cara Oeste. Torreón de los Galayos







La Oeste del Torreón, por la cara de la afilada aguja en donde se hizo su primera ascensión.



 Es admirable que alguien en aquella época con el rudimentario material del que disponían; se atreviera a realizar semejante ascensión. No puede ser otro que el inefable Teógenes Díaz el que se propone tal reto. Él buscaba la cima, la aguja esbelta, la ascensión soñada a la Torre más emblemática de los Galayos. O eso quiero pensar yo... Supongo que se preguntaría tantas cosas, tantas dudas; pero una premisa: ser el primero en hollar la inaccesible cumbre. Dejar su impronta en la roca y en la historia... No creo que hubiera pensado calar tan hondo en éste joven escalador, que disfruta e intenta comprender (aunque quizás sin mucho acierto) la esencia y la ética de sus famosas ascensiones.




 Algo entrará en ésta dura cabezota con coleta que teclea.


Y ahora intentando dejar a un lado las palabras, palabras tecleadas por unos dedos que se han quedado ásperos por el duro granito de Galayos, voy a contar la impresión que me ha dado la vía.


Hace ya tiempo un amigo y compañero me proponía escalar la vía conocida también como Teógenes al Torreón. Así completar mi colección de rutas de éste gran hombre y obviamente pasar agradables momentos en la vertical.

Comienzo con Helena desde el inicio de la vía MURMA y en dos largos ganamos la "plataforma de las flores" punto de partida para cualquier opción en el tótem de la naturaleza. Así la vía tiene un poco más de empaque y por otro lado hacemos tiempo para esperar a nuestros amigos: Daniel y Gus que suben pronto desde la Cabra. Quedamos todos allí y una vez listos... ¡Qué no estamos listos! ¡Qué vertical! Ya estoy tenso...

Hacemos un pequeño largo hasta un puente de roca en una repisa cómoda y allí nos espera el comienzo del itinerario. Algunas matas marcan el inicio algo lúgubre, una primera clavija camuflada en el cepellón y muchos empotradores salteados con algunos clavos son la base del aseguramiento.

Tardo bastante en hacer el largo. Voy disfrutando y mis compañeros tienen conversación en la reunión, perfecto.





No es fácil, porque en Galayos no hay casi nada fácil pero se deja hacer con un poco de ganas. Me enfrento al famoso paso desplomado con unos bloques empotrados. Aquí es donde Teógenes sentía que le fallaban las fuerzas, los brazos cargados del esfuerzo le dejaban suspendido en el vacío.

Un apretón y todo ello protegido con mis flamantes empotradores que hacen que sea mucho más seguro.


Superado ese paso, no te puedes perder algo que muchos pasan inadvertido. El ingenioso sistema de rápel, el primigenio, ideado de una manera curiosa. ¡Una barra de hierro encajonada en la chimenea! Dos taladros de grueso calibre a cada lado de la pared, uno más profundo que el otro.





Mis amigos (que ya peinan canas con mucha dignidad) me han contado bien la historia de esa barra. Recuerdo mi primera visita a Galayos y a Gustavo Cuevas narrando la utilización de la barra como rápel.

-"Llegabas después de dos rápeles a la barra, el primero de un cordino, el segundo de unos buriles en una repisa, y el tercero era desde esa barra. Como costumbre la sacabas y la volvías a introducir por seguridad. Y aquello te parecía un rápel estupendo, totalmente fiable."-

Asombroso...



Después de ese nicho repisa con un paso o dos más donde tienes que estar pendiente veo una cadena con spits y un parabolt. Es la reunión que aconsejo, pese a que con cuerdas de 60 metros se puede llegar a la cadena de cima, es mucho más seguro y cómodo dividir la tirada desde aquí. Es mi opinión.

Aseguro a mi compañera, y el resto de amigos suben azarados (tanto como yo)  puesto que la vía cuesta y llevamos material moderno. ¡Qué épocas aquellas!


El siguiente largo a la cadena, te deposita en la brecha/ventana donde disfrutamos de una solitaria cumbre; algo extraño puesto que Galayos parece ser destino habitual de muchos respetables escaladores.


Es normal, tienen mucha calidad sus vías, paredes y agujas.


A la bajada en el refugio nos espera una placentera pitanza, que compartimos todos.


En primer término la Punta Mª Luisa. Al fondo el Víctory.



Y ya está, otro fin de semana más (aunque era entre diario) que hemos disfrutado a tope de la roca que nos brinda Galayos.


Nota a día de hoy: esto es de Junio de hace dos años.


sábado, 12 de julio de 2014

El escalador de la noche. Pequeño Galayo.


...Julio del año pasado, después de escalar en la Aguja negra...



Vistas desde la R-1






Desayuno, café y galletas. La vía elegida es "El escalador de la noche" al pequeño Galayo, una vía de Tino y Guiñales que anecdóticamente abrieron en la oscuridad de la noche. Agosto del año 83.





No sabemos muy bien su recorrido, y pregunto a Vicent. Un Pedricero y también Galayero con mucho rodaje en la zona. ¡Me indica y encima nos enseña la reseña! ¡Qué bueno!


R-1

Empezamos en una placa fácil hasta un cuerno de roca. Luego travesía descendente a la derecha a enlazar un tramo con la Oeste clásica. Seguimos con la vertical, asombrados por los contraste de las luces y el Torreón.




Los trucos de Lagartrón.




Las reuniones son buenas y cómodas. Y salgo en busca de la fisura famosa. Fácil es, si utilizamos los garbanzos exteriores.


R-3 después de la fisura






Saliendo a la fisura, tramo común con la Oeste.



 Un largo bien largo nos deja a una tirada del collado. La idea es husmear en la placa Pellús, pero uf. Es muy expo y no veo una entrada clara (Más tarde Kaesar me comenta por donde va)



Al pie de la placa Pellús


Laura busca los agarres en el tramo final.





Optamos por la fisura de V+ galayero de la derecha que con unos bonitos pasos nos deja en la disfrutona cumbre. Una más en los grandiosos Galayos. Un pequeño destrepe a una cadena y rápel de 20 metros. Para descender del Pequeño Galayo tenemos que seguir un destrepe con precaución en su primera parte. Unas repisas nos llevan a la apretura (según Félix el destrepe más cómodo)


¿Distingues las cumbres? ¿Número de escaldores?


Bajamos al refu y comemos poco. Se mete el Sol en las nubes, son las 6 de la tarde y podremos bajar sin que el Astro Rey nos atormente.





Si no sabes si vas a volver a Galayos y hace calor, lo mejor es que te metas al pilón de la Cabra. No lo dudes. Hay que hacerse un largo por lo menos. Cuidado con los posibles cristales del fondo.



Cumpliendo con la tradición, súbete a la cabra, cuélgala los friends y pon tú mejor pose con tus amigos. Eso es lo que te llevas en la vida, disfruta escalando lo que sea.






Vamos a Madrid, que ésta noche hay hoguera de San Juan.